Uruguay promueve la inclusión financiera de las mujeres como motor de desarrollo sostenible – REIF
Uruguay promueve la inclusión financiera de las mujeres como motor de desarrollo sostenible
La inclusión financiera de las mujeres es parte de la agenda de sostenibilidad que Uruguay viene impulsando para avanzar hacia un sistema financiero más competitivo y con mayor impacto.
Con esa mirada, se realizó la jornada “Incluir para Crecer. Ampliando el acceso financiero: oportunidades económicas para las mujeres en Uruguay”, organizada por el Banco Central del Uruguay, ONU Mujeres y BID Invest, en el marco de REIF, junto con ONUDI y PNUD.
La actividad fue organizada por el BCU, ONU Mujeres y BID Invest, en el marco del Fondo de Innovación en Energías Renovables (REIF), junto con ONUDI y PNUD. Participaron autoridades, representantes de la banca, organismos públicos e instituciones internacionales, con el objetivo de compartir evidencia y experiencias regionales para ampliar el acceso de las mujeres a productos y servicios financieros.
La apertura estuvo a cargo de Ana Claudia de los Heros, vicepresidenta del Banco Central del Uruguay; Magdalena Furtado, directora de programas de ONU Mujeres; y Matilde Peñagaricano, Lead Officer y coordinadora de Instituciones Financieras en BID Invest para Uruguay, Argentina y Chile.
Al abrir la jornada, De los Heros afirmó que “un sistema financiero que incluye mejor, también asigna mejor los recursos, habilita más oportunidades, fortalece la autonomía económica y contribuye a un crecimiento más equilibrado y sostenible”.
En esa línea, Magdalena Furtado señaló que a pesar de que Uruguay tiene uno de los sistemas financieros más desarrollados de la región y una ley de inclusión financiera desde hace más de una década “hay evidencia de que existe una brecha de género que se define como un menor acceso y uso de productos y servicios a los que las mujeres tienen acceso, en particular créditos productivos”. Según explicó, el evento “Incluir para Crecer” fue concebido para visibilizar esa brecha y hacer un llamado a la acción al ecosistema financiero.
A lo largo de la jornada, la inclusión financiera de las mujeres fue abordada como parte de una agenda de sostenibilidad y, al mismo tiempo, como una oportunidad concreta de negocio para las instituciones financieras. Las exposiciones coincidieron en señalar que existe una demanda desatendida en un segmento con potencial de crecimiento y buen comportamiento de pago, cuyas necesidades no siempre encuentran respuesta en la oferta actual.
En Uruguay, el 46% de las MIPYME son empresas lideradas por mujeres. Sin embargo, solo el 15% solicitó crédito bancario, frente al 22% de las empresas lideradas por hombres. A su vez, apenas el 6% de las empresas lideradas por mujeres reportó dificultades para repagar sus créditos, frente al 20% en el caso de las lideradas por hombres.
Estos datos muestran que el desafío no está en el perfil de las mujeres como clientas, sino en la forma en que se diseñan, comunican, evalúan e implementan los productos financieros. Para aprovechar esta oportunidad se requiere un abordaje estratégico y diferenciado.
La primera presentación estuvo a cargo de Cecilia Lazarte, asesora senior en inclusión financiera y líder técnica del programa Ecosistemas Financieros Inclusivos de ONU Mujeres. Su exposición propuso fortalecer el vínculo entre los distintos actores del ecosistema financiero y avanzar desde modelos centrados en el producto hacia modelos centrados en las personas.
Luego, Jimena Serrano, Lead Officer de Oportunidades Económicas, Género e Inclusión Social de BID Invest, presentó evidencia sobre la oportunidad de negocio que representa financiar a empresas lideradas por mujeres. Su intervención mostró que atender este segmento requiere una aproximación intencional y diferenciada, mayor relacionamiento con las clientas y productos diseñados o ajustados a sus necesidades específicas.
En ese marco, se abordaron algunas de las barreras que enfrentan las mujeres incluso antes de solicitar un crédito, vinculadas principalmente a garantías, tasas de interés, montos insuficientes, plazos cortos y procesos de autoexclusión asociados a la percepción de que sus solicitudes no serán aprobadas. También se destacó la importancia de controlar sesgos en la evaluación crediticia y en el diseño de productos financieros, dado que los estudios del BID Invest al respecto en 2023 revelan que el 88% del personal bancario tiende a presentar ofertas menos favorables a sus clientas lo que deriva en que el 56% de las mujeres solicitantes obtiene una oferta injusta (y menor) frente a hombres con peores perfiles crediticios y negocios menos rentables.
La jornada continuó con la presentación de la herramienta de autoanálisis de inclusión de las mujeres en la provisión de productos y servicios financieros, a cargo de Emy Sierra, especialista en empoderamiento económico de ONU Mujeres Honduras. La herramienta permite a las instituciones financieras identificar fortalezas, brechas y oportunidades para incorporar inteligencia de género en sus operaciones, a partir de cinco dimensiones: disponibilidad de datos, análisis y segmentación, diseño de productos y servicios, implementación, y cultura organizacional.
“La inclusión financiera de las mujeres empieza con datos, se traduce en decisiones y se consolida en acción”, afirmó Sierra.
El intercambio incorporó además un panel internacional con experiencias de Davivienda, Prisma, Banco Pichincha y la Comisión Nacional de Bancos y Seguros de Honduras. Estas instituciones compartieron procesos de diagnóstico realizados con la herramienta de ONU Mujeres y presentaron soluciones financieras innovadoras desarrolladas con perspectiva de género. Las experiencias mostraron que aumentar la participación de empresas lideradas por mujeres en la cartera requiere decisiones internas, capacidades instaladas y soluciones adaptadas, con beneficios tanto para las clientas como para el negocio financiero.
El cierre estuvo a cargo de Paula Cobas, coordinadora de REIF, quien subrayó el potencial que representa este segmento para las instituciones financieras y la importancia de considerar este enfoque dentro de un proceso más amplio de finanzas sostenibles en Uruguay. Asimismo, invitó a las instituciones a tomar la jornada como punto de partida y a expresar su interés para recibir acompañamiento técnico, con el objetivo de comenzar a definir una estrategia basada en datos, identificación de barreras y diseño de productos y servicios financieros más inclusivos.
Uruguay promueve la inclusión financiera de las mujeres como motor de desarrollo sostenible
La inclusión financiera de las mujeres es parte de la agenda de sostenibilidad que Uruguay viene impulsando para avanzar hacia un sistema financiero más competitivo y con mayor impacto.
Con esa mirada, se realizó la jornada “Incluir para Crecer. Ampliando el acceso financiero: oportunidades económicas para las mujeres en Uruguay”, organizada por el Banco Central del Uruguay, ONU Mujeres y BID Invest, en el marco de REIF, junto con ONUDI y PNUD.
La actividad fue organizada por el BCU, ONU Mujeres y BID Invest, en el marco del Fondo de Innovación en Energías Renovables (REIF), junto con ONUDI y PNUD. Participaron autoridades, representantes de la banca, organismos públicos e instituciones internacionales, con el objetivo de compartir evidencia y experiencias regionales para ampliar el acceso de las mujeres a productos y servicios financieros.
La apertura estuvo a cargo de Ana Claudia de los Heros, vicepresidenta del Banco Central del Uruguay; Magdalena Furtado, directora de programas de ONU Mujeres; y Matilde Peñagaricano, Lead Officer y coordinadora de Instituciones Financieras en BID Invest para Uruguay, Argentina y Chile.
Al abrir la jornada, De los Heros afirmó que “un sistema financiero que incluye mejor, también asigna mejor los recursos, habilita más oportunidades, fortalece la autonomía económica y contribuye a un crecimiento más equilibrado y sostenible”.
En esa línea, Magdalena Furtado señaló que a pesar de que Uruguay tiene uno de los sistemas financieros más desarrollados de la región y una ley de inclusión financiera desde hace más de una década “hay evidencia de que existe una brecha de género que se define como un menor acceso y uso de productos y servicios a los que las mujeres tienen acceso, en particular créditos productivos”. Según explicó, el evento “Incluir para Crecer” fue concebido para visibilizar esa brecha y hacer un llamado a la acción al ecosistema financiero.
A lo largo de la jornada, la inclusión financiera de las mujeres fue abordada como parte de una agenda de sostenibilidad y, al mismo tiempo, como una oportunidad concreta de negocio para las instituciones financieras. Las exposiciones coincidieron en señalar que existe una demanda desatendida en un segmento con potencial de crecimiento y buen comportamiento de pago, cuyas necesidades no siempre encuentran respuesta en la oferta actual.
En Uruguay, el 46% de las MIPYME son empresas lideradas por mujeres. Sin embargo, solo el 15% solicitó crédito bancario, frente al 22% de las empresas lideradas por hombres. A su vez, apenas el 6% de las empresas lideradas por mujeres reportó dificultades para repagar sus créditos, frente al 20% en el caso de las lideradas por hombres.
Estos datos muestran que el desafío no está en el perfil de las mujeres como clientas, sino en la forma en que se diseñan, comunican, evalúan e implementan los productos financieros. Para aprovechar esta oportunidad se requiere un abordaje estratégico y diferenciado.
La primera presentación estuvo a cargo de Cecilia Lazarte, asesora senior en inclusión financiera y líder técnica del programa Ecosistemas Financieros Inclusivos de ONU Mujeres. Su exposición propuso fortalecer el vínculo entre los distintos actores del ecosistema financiero y avanzar desde modelos centrados en el producto hacia modelos centrados en las personas.
Luego, Jimena Serrano, Lead Officer de Oportunidades Económicas, Género e Inclusión Social de BID Invest, presentó evidencia sobre la oportunidad de negocio que representa financiar a empresas lideradas por mujeres. Su intervención mostró que atender este segmento requiere una aproximación intencional y diferenciada, mayor relacionamiento con las clientas y productos diseñados o ajustados a sus necesidades específicas.
En ese marco, se abordaron algunas de las barreras que enfrentan las mujeres incluso antes de solicitar un crédito, vinculadas principalmente a garantías, tasas de interés, montos insuficientes, plazos cortos y procesos de autoexclusión asociados a la percepción de que sus solicitudes no serán aprobadas. También se destacó la importancia de controlar sesgos en la evaluación crediticia y en el diseño de productos financieros, dado que los estudios del BID Invest al respecto en 2023 revelan que el 88% del personal bancario tiende a presentar ofertas menos favorables a sus clientas lo que deriva en que el 56% de las mujeres solicitantes obtiene una oferta injusta (y menor) frente a hombres con peores perfiles crediticios y negocios menos rentables.
La jornada continuó con la presentación de la herramienta de autoanálisis de inclusión de las mujeres en la provisión de productos y servicios financieros, a cargo de Emy Sierra, especialista en empoderamiento económico de ONU Mujeres Honduras. La herramienta permite a las instituciones financieras identificar fortalezas, brechas y oportunidades para incorporar inteligencia de género en sus operaciones, a partir de cinco dimensiones: disponibilidad de datos, análisis y segmentación, diseño de productos y servicios, implementación, y cultura organizacional.
“La inclusión financiera de las mujeres empieza con datos, se traduce en decisiones y se consolida en acción”, afirmó Sierra.
El intercambio incorporó además un panel internacional con experiencias de Davivienda, Prisma, Banco Pichincha y la Comisión Nacional de Bancos y Seguros de Honduras. Estas instituciones compartieron procesos de diagnóstico realizados con la herramienta de ONU Mujeres y presentaron soluciones financieras innovadoras desarrolladas con perspectiva de género. Las experiencias mostraron que aumentar la participación de empresas lideradas por mujeres en la cartera requiere decisiones internas, capacidades instaladas y soluciones adaptadas, con beneficios tanto para las clientas como para el negocio financiero.
El cierre estuvo a cargo de Paula Cobas, coordinadora de REIF, quien subrayó el potencial que representa este segmento para las instituciones financieras y la importancia de considerar este enfoque dentro de un proceso más amplio de finanzas sostenibles en Uruguay. Asimismo, invitó a las instituciones a tomar la jornada como punto de partida y a expresar su interés para recibir acompañamiento técnico, con el objetivo de comenzar a definir una estrategia basada en datos, identificación de barreras y diseño de productos y servicios financieros más inclusivos.
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